| Nos gusta establecer
una relación con la ciudad en la que vivimos. A través
de los años hemos tratado de renovar la experiencia de
ver los lugares comunes o aquellos a los que consideraríamos
insignificantes: un parking, un túnel, una calle vacía,
un cruce.
Empezamos con lo presente, con lo que estaba allí: la
arquitectura, los edificios, luego, gradualmente, nuestro foco
se desplazó de lo que estaba allí a lo que no
estaba, de la presencia a la ausencia, del espacio positivo
al espacio negativo.
O bien son fachadas, playas de estacionamiento u oficinas iluminadas
de noche o bien calles alumbradas por anuncios de publicidad
rotos, el plano del cuadro se encuentra lleno de presencia o
ausencia, el potencial para una narrativa siempre está
presente – quizás aplazado – pero una arqueología
en tiempo real siempre revelará historias de la ciudad,
creando otro lugar, un lugar de ficción.

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